El reto de la hora
¿Qué hacer al día siguiente del triunfo de la revolución? Es la pregunta que se deben hacer todos los revolucionarios que aspiran a tomarse el poder. La revolución es una transformación radical de las instituciones fundamentales del Estado y de la sociedad, una ruptura con el pasado y un anhelo incontenible de progreso y bienestar. La historia nos enseña que todos los avances sociológicos, económicos y políticos de la humanidad se han logrado a partir de revoluciones. Para decirlo con mayor exactitud, la historia de la humanidad es una cadena de revoluciones: múltiples revoluciones religiosas, incontables revoluciones políticas, revolución de esclavos y plebeyos, revolución comercial, revolución intelectual -Ilustración y Enciclopedismo-, revolución industrial, revolución agrícola, revolución de la burguesía liberal, que se materializa en la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, en la Revolución Francesa y en la Independencia de América Latina; revolución socialista, y la penúltima, la que aún vivimos, la revolución tecnológica de la información, resultante de la combinación de la informática y de las telecomunicaciones, y que ha eliminado el tiempo y la distancia.
Con el rechazo al Referendo y el respaldo a una opción de centro-izquierda, el pasado fin de semana no hubo en Colombia una revolución, pero la responsabilidad de quienes formaron la Gran Coalición Democrática es de tal magnitud, que tiene semejanza con la pregunta que se deben formular los revolucionarios. ¿Qué hacer un día después de la victoria? ¿Qué hacer con esta Coalición en el momento en que la democracia está en inminente peligro? ¿Cómo actuar cuando el autoritarismo pisa duro y aceleradamente? ¿Por dónde comenzar si hay unas señales que propician una revolución? Atajar el autoritarismo y por ahí derecho preparar el cambio del modelo neoliberal.
Y, pero ¿cómo se ataja el autoritarismo? Las preguntas son para quienes estuvieron implicados directamente en la resistencia al mayor poder de desinformación y engaño que gobierno alguno haya utilizado en toda la historia de Colombia. Pero también compromete a todos los demócratas del país. Y mientras los comités se juntan, debaten y tiran línea, digo un par de ideas, para participar en la conversación: unificar la agenda de lucha, planificar y acentuar el trabajo parlamentario -congresional, es el concepto, pues en Colombia no hay Parlamento-, no mirar enemigos a la izquierda, utilizar el poder de la calle y no ceder un milímetro al engaño oficial
Cada partido político y cada movimiento social que participó en la Coalición Democrática, tiene sus propios ideales, y cada personalidad sus intereses, pero por encima de todo ellos debe estar lo prioritario y general de toda la sociedad. No importa cuántos senadores y representantes sumen las fuerzas democráticas que hicieron posible la Gran Coalición, lo que interesa es que ese bloque actúe de manera compacta para diversificar, multiplicar y acentuar el trabajo. No es hora de radicalismos, ni de hallar los adversarios a la izquierda: es el momento de las aproximaciones. Hay que disentir, y protestar en la calle: esta es un medio de identidad, de comunicación y de movilización. No claudicar ni ante el engaño, ni ante el halago, ni ante la amenaza del Gobierno y lanzar un grito de resistencia civil antes de que sea demasiado tarde.
Suerte a Aníbal Gaviria, Sergio Fajardo, Lucho y Angelino Garzón, Apolinar Salcedo, Eduardo Zúñiga, Raúl Delgado, a todos los gobernadores y alcaldes del PL y del PDI, y demás movimientos políticos y sociales de centro-izquierda. Sus pueblos, lo esperan todo de ustedes, y las fuerzas que los respaldaron constituyen una promisoria esperanza para próximas jornadas democráticas.
| < Prev | Próximo > |
|---|
Suscripción a Artículo
CreativeCommons
Todo el contenido y las descargas de este sitio están publicados bajo una licencia de Creative Commons
Últimos artículos
- ¿Cómo terminar nuestra guerra?*
- El bicentenario del 20 de julio de 1810 en cuatro tiempos
- Una década perdida
- Introducción a la quinta edición de la Pequeña Política de Uribe
- Los contextos donde se expidió la carta de derechos de la Constitución de 1991
- Tras de ladrones, bufones
- La derecha extrema
- Video Hacia la relegitimación del Estado


