Horror por caballo bomba

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Así tituló El Tiempo (11-09-03) en primera página,  el hecho sangriento ocurrido en Chita, Boyacá, en el que murieron ocho personas y quince más resultaron heridas. Esa monstruosidad no merece sino el repudio unánime. No se puede tolerar que se siga atentando contra la población civil. Este es el cuarto caso en que se utilizan esos animales nobles e inteligentes, como son los caballos, para conducir las cargas de la muerte. El 29 de agosto de 1997, en La Estrella, Antioquia, un soldado murió y cuatro quedaron heridos por el estallido de un caballo bomba. El 22 de abril del año pasado, en Acevedo Huila, un niño murió y otro quedó gravemente herido, por el estallido de un caballo con explosivos. Y a mediados del año anterior, en Guadalupe, Antioquia, otro equino más, explotó dejando diez personas heridas.

El caballo tiene un comportamiento tal que ejerce cierta fascinación en el hombre, hasta el punto de que suscita pasiones y moviliza dinero, no sólo en el orden doméstico sino a  escala  mundial. Una vez domesticado el caballo salvaje, en diferentes épocas de la historia hombre y caballo han tenido expresiones de cultura que señalan estatus y proporcionan prestigio, y en ocasiones el caballo goza de más reputación que el rey. Un purasangre moderno es un factor de poder que es preciso tener en cuenta.  El mejor de los caballos puede acabar siendo más reputado que los más sobresalientes estadistas de la época. Y algunas celebridades del poder deben el origen de su gloria a los caballos.

En el imperio persa, a la muerte de Cambises, un caballo condicionado al celo de una yegua le dio el triunfo a Darío y permitió que se instaurara en aquel país la monarquía en vez de la democracia o la aristocracia. Las conquistas de Alejandro Magno se iniciaron a la edad de once años, momento en el que tuvo la audacia de domar su legendario Bucéfalo, al ponerlo frente al sol para cabalgarlo y evitar así que el animal se asustara con su propia sombra. Ese día su padre, Filipo, le dijo al joven Alejandro: "Hijo mío, busca un reino digno de ti. Macedonia no es suficientemente grande para ti". Atila comandando a los hunos, Baybars dirigiendo a los mamelucos, Gengis Khan a la cabeza de los mongoles  y Lawrence de Arabia conduciendo los beduinos utilizaron el caballo por  su velocidad. El éxito de casi todas las batallas de Napoleón se debió al uso del caballo, y en Latinoamérica, ¿quién no sabe del famoso caballo "Palomo" que montó Bolívar, durante su campaña libertadora?

Pero aparte del truco del Caballo de Troya, a ningún guerrero ni a ningún ejército, se le ha ocurrido tomar al caballo como mensajero directo de la muerte de alguien. ¿Quién cargó el caballo de Chita? ¿Quién lo condujo hasta el centro del poblado? Las autoridades han responsabilizado a las Farc. Libros como Las torturas mentales de la Cía, de Gordon Thomas y La guerra sucia, de Abib Souaïdia, dejan como conclusión que ninguna guerra es limpia. Thomas  da a conocer de primera mano un testimonio escalofriante a través de unos protagonistas reales,  el programa más siniestro jamás creado por un gobierno, sus víctimas y los agentes que lo hicieron posible. El segundo, es un testimonio de un ex oficial de las fuerzas especiales del ejército argelino, que estuvo vinculado durante diez años al conflicto interno en ese país.

Si el caballo bomba de Chita, es acción de las Farc, no hay coherencia entre la carta política que vuelve a poner sobre la mesa esa guerrilla y el hecho abominable ejecutado por la misma. El contraste es descomunal: mensajes de supervivencia en serie, encuentro con la ONU, pretensión de ser única autoridad en el sur oriente del país, mensajes a los ex presidentes liberales, por un lado, y muerte de campesinos inocentes por el otro.

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