Los imperios y sus guerras

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Los hongos de fuego causados por las bombas lanzadas por Estados Unidos sobre Bagdad y las demás ciudades iraquíes, y las cenizas en que quedaron convertidos sus bibliotecas y museos, necesariamente nos obligan a dar una mirada, así sea fugaz, sobre nuestro pasado histórico más remoto, si es que aun nos sentimos miembros de la especie humana.

Una vez que la jefatura política trascendió al Estado, su primera expresión  fue la aldea, y el conjunto de aldeas formó la ciudad. Entre  muchas de estas ciudades-Estado hubo disputas, controversias y enfrentamientos, pero las confrontaciones alcanzaron la dimensión de guerra de destrucción y aniquilamiento en la medida  en que una ciudad o el conjunto de ciudades obtuvo la categoría de imperio. Y han sido y son los imperios o los Estados con ambiciones de imperios los que enfrentaron y enfrentan las más encarnizadas luchas y las guerras más inhumanas desde los más antiguos tiempos hasta nuestros días.

Desde cuando una jefatura alcanzó la calidad de Estado, en la cultura sumeria, al sur de Mesopotamia, al sur de lo que hoy es Irán e Irak, entre los años 3500 y 3200 a. C., hasta el presente, se han sucedido, como los más importantes imperios, los siguientes: babilonio, egipcio, hicso, asirio, persa, griego, romano,  árabe, mongol, otomano, británico y estadounidense. No necesariamente, para el surgimiento de cada uno de estos imperios, fue indispensable que se hubiese extinguido el anterior, pues varios imperios tuvieron su desenvolvimiento en un mismo período histórico y lucharon unos contra otros o simplemente fueron interferidos por otras civilizaciones y luego continuaron su desarrollo.

Fuera de los doce imperios ya mencionados hubo otros dos: China y Japón. Asimismo, se habla de cinco imperios más: español, portugués, austrohúngaro, alemán y francés. Formalmente, estos siete Estados tuvieron la calidad de imperios, y en el caso concreto de China, ésta le hizo muchos aportes a la humanidad y, en materia de guerra, le dio su primer estratega teórico, Sun Tzu. Pero, en su tiempo, ninguno de estos siete alcanzó a dominar el mundo civilizado ni llegó a tener la ingerencia universal que lograron los demás.

Como por esta época anda tan de moda la tesis del "choque de civilizaciones" de Samuel Huntington, cualquiera se puede formular preguntas como éstas: ¿Qué papel han jugado las civilizaciones? ¿Acaso no son las civilizaciones las que han hecho la guerra y las que han dominado el mundo?  El concepto de civilización es más amplio y abstracto; el de imperio es más estrecho y concreto. En algunas fases de la historia, civilización e imperio fueron una misma cosa: así sucedió con el imperio romano. Dentro de una misma civilización pueden tener origen varios imperios; así, por ejemplo, la civilización occidental es madre de los imperios griego, romano, británico y estadounidense.

Pero no son las civilizaciones, con sus ciencias, artes, religiones, lenguas y culturas las que  han esclavizado el mundo, sino son los imperios los que de manera tangible se han impuesto política y militarmente sobre la humanidad en períodos concretos de la historia. Y algo más: en ocasiones, ni siquiera son los imperios como unidades políticas y expresiones colectivas de la sociedad, sino los simples emperadores como personas físicas, individualmente consideradas. Sólo dos ejemplos: Alejandro Magno y Gengis Khan, dos guerreros que en su tiempo hicieron lo que quisieron y llegaron hasta donde su ambición los condujo. De la misma manera que no fue el pueblo estadounidense el protagonista de la más reciente invasión, sino Bush y el ala más conservadurista y cavernaria de la cúpula del gobierno norteamericano.

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