Revolución educativa 4

Usar puntuación: / 0
MaloBueno 

¿A quién se educa? En medio del feroz ataque del imperio estadounidense a Irak, se podría pensar que esta pregunta resulta fuera de lugar. Sin embargo, si al terrorífico presidente Bush le hubiesen enseñado siquiera dos cosas, no actuaría como un loco: el valor de la vida humana y el sitio donde nació la civilización de Occidente. Y si el presidente Uribe, hubiese aprendido en la escuela de las primeras letras, que la dignidad y la soberanía de un pueblo no tienen precio, no se habría apresurado a darle el apoyo al carnicero internacional a cambio de un fajo de 100 millones de dólares.

 

Absolutamente toda la población debe recibir una educación, y  en las etapas de preescolar, primaria y secundaria debe ser  común, gratuita y obligatoria para todos los niños y jóvenes. Concluidas estas etapas, la educación debe ir de acuerdo con lo que el joven haya escogido: interés público o interés particular. Dependiendo de lo que haya escogido, el joven recibirá una orientación general, aunque las asignaturas (ciencias naturales, físicas y sociales) deben ser semejantes y,  por supuesto, en cada caso -interés público-interés particular- habrá las especialidades respectivas, según las preferencias del estudiante. Mientras no haya una completa educación y para todo el pueblo, difícilmente éste podrá escoger legisladores, gobernantes y jueces versados en los principios del derecho, la justicia, la equidad y el manejo del bien público.

 

Ninguna forma de gobierno o sistema político necesita tanto de la educación como la democracia. La tiranía y la aristocracia se hacen obedecer con la fuerza, con la humillación y con la esclavitud. La democracia  debe hacerse obedecer con la verdad, con la formación del individuo, con los conocimientos. El día en que la educación llegue a toda la población pobre de todo país y de todo el mundo, esa inmensa población de pobres del mundo sabrá qué hacer. La educación es el termómetro que marca la temperatura de la ebullición social que actualmente vive el planeta. Sin ese termómetro, el pueblo está en las tinieblas y  la sociedad se resiente, se desintegra en medio de la fiebre y el malestar, sin que se haya dado cuenta de los múltiples virus que la carcomen.

 

Para que la democracia se instaure y mantenga, es indispensable fortalecer la educación. Sin educación no  puede haber democracia. Mientras un pueblo no esté formado, no existe democracia, pero tampoco desarrollo económico ni justicia social.  Antes de haber logrado educación para todos, difícilmente un país alcanzará su pleno desarrollo, pues cada persona analfabeta será como un peso muerto que le impide a la organización política dar un paso adelante y ese lastre se multiplicará por tantos millones como hombres y mujeres haya marginados de la formación académica y  del trabajo. Lo que explica el avance económico y alto desarrollo tecnológico del Japón, a pesar de su pobreza  en recursos naturales, es  que desde muy temprano en la historia moderna, en 1872, logró el ingreso de todos los niños a la escuela.

 

¿Cuándo se educa? Como el hombre no es un ser perfecto y  acabado, sino imperfecto y susceptible de evolución continua,  debe educarse desde el momento en que nace hasta cuando se muere. Por supuesto que tienen mayor capacidad de educarse, de formarse, de moldearse el niño de los cero a los doce años y  el  joven de los doce a los  treinta años, que el anciano de los ochenta o de los noventa. Y todos los educadores, psicólogos y psicopedagogos están de acuerdo en que mientras más temprano se inicie la formación del niño, mayor éxito tendrán  los agentes educativos y  más capacidad de asimilación tendrá el educando. A los presidentes Bush y  Uribe, todavía se  puede intentar educarlos, pero sus maestros tendrán poco éxito, porque son guerreros obstinados.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Libros Publicados

Banner

Suscripción a Artículo

Actualidad


¿Acepta HTML?

CreativeCommons


Creative Commons License
Todo el contenido y las descargas de este sitio están publicados bajo una licencia de Creative Commons