Ataque a irak. Bush contra el mundo
Bush ha lanzado la ‘guerra preventiva' contra Irak. ¿Prevención de qué? De nada. Es puro abuso de la fuerza porque Irak no estaba preparando una guerra contra nadie. Se trata de un simple acto de agresión de la única potencia hegemónica del mundo contra un pequeño país (435.052 km2). Esencialmente son dos las causas: una económica y otra psicológica. El petróleo del Medio Oriente es la causa material. Y la causa psicológica, sacarse un clavo familiar. Cada una tiene su peso específico. Sin embargo, frenesí por mantener el control sobre las más grandes reservas de hidrocarburos del planeta, se considera obvia para los dos petroleros de la Casa Blanca. Por eso, ni se menciona.
La causa psicológica, en cambio, hay que verla en dos contextos: la humillación de Bush padre, y la propia personalidad de Bush hijo. En efecto, en la guerra del Golfo (1991), si bien Irak, fue vencido y expulsado de Kuwait, Saddam Hussein continuó mandando en Bagdad, pues el tirano no fue derribado ni eliminado por el padre del actual presidente de Estados Unidos. A este factor histórico-familiar es preciso agregar el propio carácter del inquisidor del siglo XXI, analizado por varios psicólogos: mesianismo religioso después de navegar en las aguas turbias de la droga y el alcohol, blanco o negro, el bien o el mal. Con ese criterio toma las decisiones que afectan el mundo, escuchando sólo a un pequeño círculo de amigos suyos o de su padre. Así es Bush: el cinismo elevado a moral.
Todas las guerras están precedidas de unos preparativos, de unas presiones y de unas amenazas, pero la guerra que se lanza contra Irak, ha desbordado toda la parafernalia bélica de la historia. Bush no escatimó exigencia, pretexto, chantaje, truco o disculpa, y esperó ansiosamente que Hussein cayera en la trampa de no aceptar alguno de los requerimientos inquisitorios del primer policía del mundo, para oprimir el botón de la guerra. En suma, Bush utilizó todos los medios a su alcance: lícitos e ilícitos, públicos o encubiertos. Sobornos, espionaje, interceptación de teléfonos y correos electrónicos de diplomáticos de los países que se oponían a la guerra contra Irak. Manejando la psicología de guerra, Bush mantuvo el mundo en vilo y al ejército iraquí bajo la presión emocional, arrimando día tras día, tropas y armas sobre los cuatro puntos cardinales de Irak, al paso que anunciaba que esta guerra sería rápida, quirúrgica y demoledora. Con el apoyo de Inglaterra, 302.000 efectivos rodean a Hussein. Parte de esa psicología de guerra, es el destape de la ‘madre de todas las bombas': un poderoso artefacto bélico de 9.500 kilos, 40% más destructiva que la utilizada en Vietnam y Afganistán.
Y como el líder iraquí no le dio un pretexto, hoy Bush, no se enfrenta a la resistencia de Hussein, sino a todos los pueblos del mundo, incluyendo el suyo: el 26 de octubre de 2002, más de 100.000 personas salieron a las calles de Washington a protestar contra la guerra. El sábado 15 de febrero de 2003, 30 millones de personas marcharon por las calles de 300 ciudades del mundo para decirle no a la guerra. El record lo rompió Roma con 3.000.000, seguida por Londres con 1.700.000. En las principales ciudades de España desfilaron 3.000.000 de personas. Las acciones pacifistas de los pueblos del mundo se repitieron un mes más tarde, el pasado 15 de marzo. Colombia aplazó su protesta para el 27 de marzo: ese día marcharemos contra las dos guerras. La de aquí y la de allá.
Por primera vez en su larga histórica bélica, el imperio estadounidense está solo. Bush contra el mundo. Francia, Alemania, Rusia, Jajón, China, Canadá y todos los pueblos del mundo se oponen a la guerra. En pocas horas Hussein debe abandonar Irak. El general Tommy Franks, quien dirigirá el ataque, espera la orden de Bush. La milenaria ciudad de Bagdad, de 5.500.000 habitantes, será convertida en un holocausto.
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