El congreso no puede ser revocado

Usar puntuación: / 0
MaloBueno 

El presidente de la República no puede revocar el Congreso. Para quienes han leído la Constitución Política resulta demasiado pueril esta afirmación, pero como la amenaza se ha mantenido latente, ya es hora de que nos digamos la verdad. Sin que el Congreso intervenga para aprobar la ley que convoca el referendo, éste jamás podrá realizarse así el presidente Uribe recoja 44 millones de firmas. Seguramente, conocedor de esta verdad jurídica y con alma montaraz, a pesar de haber sido educador, y usando un lenguaje de machote bien testiculado, como es su costumbre, el senador Jaime Dussán dijo en los pasillos del Capitolio: "Si el presidente tiene ‘cojones' que nos revoque".

Basta leer los artículos 155 y 378 de la Constitución para pararse frente al presidente Uribe y a su ministro Fernando Londoño y decirles con absoluta seguridad: Ustedes no pueden revocar el Congreso. Y cada vez que lo dicen o lo insinúan le están mintiendo al país y ejerciendo un injusto constreñimiento sobre los legisladores. Son tan diáfanos los textos constitucionales que uno se alcanza a ruborizar si pretende explicarlos, porque  piensa que está irrespetando la inteligencia su interlocutor. No se sabe de dónde sacaron el presidente Uribe y sus lúcidos asesores el soporte jurídico de una amenaza que hizo carrera durante la campaña presidencial y ha mantenido hipnotizada a toda la opinión pública y humillados y atemorizados a los miembros del Congreso, hasta el punto de impedirles deliberar a conciencia.

Claro, por las vías de hecho sí se puede revocar el Congreso, como se pueden cerrar las cortes y todos los despachos judiciales y convertir sus locales en cuarteles militares o policiales. Pero esa es otra discusión. Por eso,  a estas alturas del debate, y cuando apenas  han transcurrido cuatro meses de haber iniciado funciones el nuevo Gobierno, es saludable para la opinión pública y para el sosiego emocional de los legisladores, que se acabe de una vez por todas con el engaño y la presión y que se deje al Congreso trabajar libremente.

El tema de la revocatoria volvió a surgir en la última semana de noviembre, con motivo del debate sobre la eliminación de las personerías mediante el proyectado referendo, debido al voto desfavorable del senador Luis Alfredo Ramos, en este punto en concreto. Sin embargo, más allá de la exclusión de las personerías en el referendo, se han conocido algunos detalles, que como negros nubarrones le quitan transparencia a la discusión  del articulado de la ley que se pretende someter a la decisión popular para reformar la Constitución.

En efecto, se percibe que los legisladores han votado el proyecto de ley no por convicción ideológica sino por el temor de ser revocados por el presidente de la República. Asimismo, según lo manifestado por el presidente del Senado, cada artículo ha tenido dos votaciones: una previa, ante el presidente Uribe en el Palacio de Nariño y otra de ratificación en el Congreso. Pues cuando los congresistas asumen con dignidad e independencia su función, la votación por la convocatoria del referendo no alcanza la mayoría necesaria.

Todo lo anterior se desprende de las declaraciones del presidente del Senado, Luis Alfredo Ramos, quien además ha dicho que no es ficha de nadie, que es un aliado del presidente Uribe y que no será un apéndice del Partido Uribista que se pretende constituir. Igualmente se concluye que para que se pueda ejercer el control político, con frenos y contrapesos, que es la esencia de la división tripartita del poder, se necesita que en el Congreso haya 267 legisladores con la dignidad e independencia que últimamente ha demostrado el senador Ramos.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Libros Publicados

Ilegitimidad del Estado Reforma Radical o Revolución de la Diversiadad 2005

Suscripción a Artículo

Actualidad


¿Acepta HTML?

CreativeCommons


Creative Commons License
Todo el contenido y las descargas de este sitio están publicados bajo una licencia de Creative Commons