¡Bienvenidos nuevos gandhis!
El miércoles 2 de octubre, se cumplió el aniversario número 133 del nacimiento de Mahatma Gandhi. Ese día ocurrieron dos hechos de especial significación. En la ciudad india de Lucknow, 133 escolares quisieron lucir con el atuendo de Gandhi: túnica, sandalias y bastón. Y en Medellín nace la Fundación Mahatma Gandhi, con el propósito de financiar la educación a los jóvenes que trabajen por la paz.
Descendiente de una familia rica y cultivada, Gandhi estudió derecho en Londres y ejerció como abogado en Bombay, pero a partir de 1893 dejó la profesión, los privilegios, los clubes, renunció a toda comodidad personal y comenzó su apostolado al lado de los débiles. Viajó a África del Sur a defender los derechos sociales y políticos de 150.000 indios que se encontraban allí en malas condiciones. De regreso a la India, fue leal a los británicos durante la Primera Guerra Mundial, pero en 1919 convocó a su pueblo a una campaña general de no violencia y no cooperación con el gobierno inglés, a la protesta, a la no aceptación de empréstitos, al desconocimiento de tribunales, al boicot a las escuelas oficiales, a la no aceptación de cargo civil o militar y a la búsqueda de la Independencia de la India.
El movimiento de resistencia duró casi treinta años, durante los cuales Gandhi fue encarcelado muchas veces, siendo liberado por última vez en 1944, tras dos años de prisión y una prolongada huelga de hambre. En agosto de 1947 Gandhi logró la Independencia de la India y 30 de enero de 1948 fue asesinado mientras oraba en el jardín de su casa, en Nueva Delhi. Sus cenizas fueron lanzadas al Ganges, el río sagrado de la India. El fanático brahmán que le arrebató la vida, creía que Gandhi no había hecho lo suficiente por oponerse a la división de la India.
El verdadero nombre de Gandhi era Mohandas Karamchand, pero fue llamado Mahatma, que significa "alma grande". Y sí que la tenía. Envuelto en una pequeña figura física, la personalidad de Gandhi, es una de las más versátiles que haya dado la humanidad en todos los tiempos: pacifista y con poder de convocatoria. En la personalidad de Gandhi se dio la feliz coincidencia del genio espiritual y el conductor político, que no han tenido las grandes figuras del pacifismo universal. Tolstoi en Rusia y Eisntein en Alemania, por ejemplo, cada uno fijó una idea superior para la humanidad, pero no arrastraron a sus pueblos a la praxis política. Gandhi lo hizo con perseverancia, con sacrificio, con tenacidad.
Que 133 chiquillos, compatriotas de Gandhi quieran ser los "nuevos Gandhis", así sea imitándolo en el atuendo, es digno de admirar. Pero dadas las condiciones de nuestra sociedad, en el momento en que hemos llegado a una cultura avanzada de guerra, la creación de la Fundación Mahatma Gandhi, es un hecho de la mayor trascendencia sociológica. Se debe entender como un abrazo generoso de dos culturas. Harivadah Shah y su mujer Hasita Shah, de origen indio, han vivido por más de cinco lustros en nuestro país, y quieren entregar su inteligencia, su experiencia, su trabajo, sus ideales a luchar por la paz. Y cuando más necesitamos esa solidaridad, han tenido la iniciativa de crear la Fundación que lleva el nombre del apóstol hindú.
Los principios que han de guiar la Fundación Mahatma Gandhi, son también orientadores en estos tiempos ominosos. La defensa de la vida, de la verdad, de la libertad, de la justicia social, el diálogo previo a la toma decisiones, la tolerancia, el reconocimiento del otro y el perdón. Todos estos valores fueron destacados en el discurso de inauguración de la Fundación, por parte del director del Comité académico, Adolfo Maya Salazar, en el solemne acto que tuvo lugar en el Club el Rodeo de Medellín.
En vez de "cascos azules a la colombiana", bienvenidos los nuevos Gandhis a la colombiana. Precisamente, para Gandhi, sólo será posible alcanzar la seguridad cuando los hombres aprendan a tratarse entre sí como hermanos e iguales.
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