Financiación de la investigación
La corporación estadounidense Rand publicó en 2007 un análisis que denominó La revolución tecnológica del 2020. El estudio prevé que para ese año la tecnología continuará con un acelerado desarrollo, que integrará múltiples líneas de investigación científica e incidirá profundamente en la calidad de vida de la sociedad, la industria, la economía y en el poder político en el orden mundial. El análisis incluye 29 países –entre estos Colombia– y señala las potencialidades y los obstáculos que cada uno de éstos tienen frente al desarrollo de dieciséis líneas de investigación, teniendo en cuenta el porcentaje del PIB destinado a la investigación, el número de publicaciones relacionadas con estos temas, el número de doctores e investigadores por habitante y el número de patentes registradas..
Estados Unidos, Canadá, Alemania, Israel, Australia, Japón y Corea son los países “científicamente avanzados” y poseen una capacidad muy alta para aplicar la tecnología porque sólo enfrentan un 30% de obstáculos y cuentan con el 100% de instrumentos para impulsarla. China, India, Polonia y Rusia son países con alto nivel de ciencia y tecnología y con mucha fuerza para aplicarlo, pero también con muchos obstáculos. China, por ejemplo, dispone del 50% de oportunidades, pero sus obstáculos son del 70%. Cuatro países latinoamericanos –Brasil, Chile, México y Colombia–, junto con Turquía, Sudáfrica e Indonesia son los denominados “países en desarrollo científico”, con muy pocas oportunidades y con varios obstáculos. Finalmente, el análisis de la corporación Rand denomina “países rezagados científicamente” a los siguientes: Camerún, Chad, República Dominicana, Egipto, Fiji, Georgia, Irán, Jordania, Kenia, Nepal y Pakistán. Éstos carecen de un nivel significativo de ciencia y tecnología y en cambio afrontan muchos obstáculos para aplicar lo poco que poseen.
En nuestro país, independientemente del estudio de la corporación Rand, debemos atenernos a la realidad. A las puertas del bicentenario de su Independencia, Colombia está muy lejos de la vanguardia en ciencia y tecnología. En ciencias médicas y exactas, telecomunicaciones, metalmecánica y biología somos pacientes y receptores, pero, salvo algunas excepciones individuales, no hemos aportado nada significativo al desarrollo del conocimiento científico. Conviene reconocer que, en el contexto de las ciencias sociales, Colombia padece sus propias angustias y conflictos. Éstos son tan abrumadores y graves que se les han salido de las manos a las autoridades colombianas.
En cuanto a la financiación, las cifras nos dicen que la inversión total de Colombia en ciencia y tecnología es de 0,5% del Producto Interno Bruto –para la guerra la apropiación es del 6.5% del PIB–, uno de los más bajos de América Latina. En cambio, según el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, Venezuela cuenta con el 2%, Brasil con el 1,3% y Chile con el 1% del PIB. Por otra parte, es preciso tener en cuenta que la producción y la publicación de artículos de investigación o de avances de investigaciones, es uno de los indicadores más importantes para un país en proceso de desarrollo científico. Pues bien: entre 1990 y 2004, Colombia sólo publicó 9.351 artículos, mientras que Brasil, país latinoamericano que ocupa el primer lugar, publicó168.648.
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