La dualidad tecnología-maestro
¿Para qué un sitio Web?
1. Una extensión del trabajo en clase
Aun así, los estudiantes, por amabilidad o tratando de evadir el trabajo autónomo, repiten una y otra vez: "Nosotros venimos aquí porque queremos oírlo a usted". Y otros, más "lanzados", agregan: "Para eso hemos pagado". Claro: cuando una persona ha dedicado varias décadas a leer sobre un determinado tema, a conversar sobre ese tema, a compartir con otros en diversos eventos (encuentros, seminarios, congresos, simposios) y a escribir artículos y libros sobre el mismo tema, termina con muchas experiencias y con algunos saberes en esa área del conocimiento. Pero el tiempo que las universidades le asignan hoy a una maestría o a un doctorado es, más que "concentrado", fugaz. Un par de fines de semana a un seminario o módulo. En ese tiempo, el profesor debe hacer su parte, exigir a los alumnos el trabajo autónomo y evaluar las competencias. Así que más se demora en comenzar el módulo que el tiempo en agotarse. Entonces queda en el alma del maestro un sabor amargo de frustración por no haber podido compartir con el grupo de alumnos -generalmente, muy numeroso- sus experiencias y saberes. Para suplir esa frustración, aquí encontrarán muchas ideas que no se alcanzaron a mencionar en clase. Sin embargo, este instrumento nunca será igual al contacto directo maestro-estudiante por los motivos que explico a continuación.
2. La dualidad tecnología-maestro
Con motivo de la revolución de la informática y de las telecomunicaciones se ha llegado a plantear que los procesos educativos de discusión presencial entre maestro y alumnos, adelantados con tanto éxito desde Sócrates, hace dos mil cuatrocientos años, son un asunto de arqueología educativa; que lo de hoy es el inmenso salón virtual donde miles y miles de alumnos, sin moverse de su alcoba, reciben las conferencias de un solo profesor, el cual, con el método socrático, apenas podría llegar a quince o veinte discípulos. Y les asiste razón a quienes valoran el tiempo y la distancia instantáneos y se hallan provistos de su caja de acrílico conectada a la fibra óptica. Sin embargo, nada podrá reemplazar al equipo humano que se forma entre maestro y estudiantes, aun en la incomodidad y la penuria de los países pobres. El afecto y la calidez humanos, la voz efusiva y amable o fuerte y orientadora cuando se necesita, y el guiño de picardía y la nota de humor cuando el grupo más los espera para relajarse un poco, constituyen el éxito de la enseñanza-aprendizaje. Así debe ser el maestro: una persona que no se enfade y pierda el control, pero que sea oportuna y firme en sus decisiones.
Pero el maestro presencial no puede descartar la informática y las telecomunicaciones como instrumentos, como ayudas en el proceso educativo. De hecho, son muchas las experiencias educativas en las que la tecnología es el principal instrumento: Teleduco 2000, de Brasil, y Red Inter Escolar de Comunicación Enlaces, de Chile, son dos casos bien representativos del uso de la tecnología en la educación latinoamericana.
Sin salirnos del propio entorno, de nuestro contexto colombiano, la Universidad Libre estrenó la tecnología de última generación en el I Encuentro Internacional y V Nacional de Investigación, celebrado durante los días 21, 22 y 23 de agosto de 2008. En efecto, mediante el sistema de teleconferencia, los interesados pudieron ver, en tiempo real y en cualquier lugar del mundo, el evento que se realizó en el Paraninfo Benjamín Herrera, de Bogotá. En el marco de ese encuentro, en las seccionales de Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Pereira, Socorro y Cali, profesores y estudiantes vieron y escucharon a los conferencistas y participaron en el foro de preguntas sobre los distintos temas.
En casos como los de Brasil, Chile y la Universidad Libre es indispensable comenzar por formar al maestro y a toda la unidad escolar en el manejo de la tecnología para optimizar estos recursos, que pueden afectar negativamente el presupuesto si quedan subutilizados por falta de personal conocedor de los equipos y de los procesos educativos que se pueden llevar a cabo con ayuda de esta tecnología. En suma, la computadora es un excelente instrumento educativo, tanto como lo fue el ábaco hace miles de años, pero no alcanza a convertirse en agente educativo de por sí, y es ilusorio pensar que algún día llegue a sustituir al maestro.
En fin, entre la llamada cátedra "magistral" y la tertulia, la conversación, el diálogo en grupos pequeños mediante el cual, en una relación de igualdad, se pregunta y se responde, y a la vez se contrainterroga, prefiero este último método. Y entre el método presencial del salón de clase y la comunicación a través de la pantalla del ordenador prefiero el intercambio de miradas, voces y gestos en el espacio universitario a la comunicación distante e impersonal a la que nos somete la computadora. Sin embargo, este instrumento tecnológico propicia encuentros y diálogos con muchas personas, bien sea de manera individual o en grupos grandes o pequeños.
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