Platón, Uribe y el lenguaje
En primer lugar, le presento excusas al señor presidente Uribe por ponerlo al lado de alias ‘Platón', quien no fue alcalde, ni gobernador, ni jefe de departamento administrativo, ni legislador, ni presidente de Grecia, sino un subversivo como su maestro Sócrates. En materia de dignidades, el pobre Aristocles tan sólo fue fundador y director de la primera universidad del mundo occidental: la Academia, que tuvo una vida de novecientos dieciséis años, hasta cuando otro "prohombre" de la historia, el emperador Justiniano, ordenó su cierre en el 529 de nuestra era, por ser subversiva, foco de corrupción y de herejías. Y sea lo segundo, recordar, que aunque los propios seguidores de Platón hayan agarrado el rastro al revés, como esos perros de cacería con poco olfato, el pensador ateniense además de sus lucubraciones políticas también se ocupó del lenguaje.
Apenas al finalizar el siglo XX, otro subversivo, el lingüista y filósofo estadounidense, Noam Chomsky, se encargó de estudiar el lenguaje y el conocimiento en la obra de Platón, pues éste dedicó seis de sus diálogos al tema medular de las palabras y de los nombres. En efecto, Eutidemo, Teeteto, Sofista, Gorgias y Fedro tratan este tema. Pero es en el diálogo Crátilo en el que Platón habla del lenguaje como un problema del conocimiento. En este diálogo el filósofo se refiere a la adecuación del lenguaje con la realidad, lo que pone de manifiesto que el problema real no es lingüístico sino epistemológico: no de la exactitud del lenguaje en general, sino de la exactitud de los nombres.
La cavilación de esta nota viene a propósito del escándalo que se generó con motivo de las palabras del presidente Uribe en Miami, en el sentido de atribuir alianzas del M19 con el narcotráfico. Pero no para tomar partido en la discusión política, ni en el bumerán, ni en las hipótesis sobre los efectos que quiso buscar el jefe de Estado, ni con el material probatorio, ni con la reapertura del proceso contra los ex guerrilleros. El objetivo de la reflexión es más sencillo: la precisión de las palabras y de los nombres.
Desde cuando el Gobierno anterior inició los diálogos con las Farc, el hoy presidente Uribe, siempre habló de su "tristeza" por cuanto Pastrana no les dio el mismo trato a los paramilitares. Y una vez como jefe de Estado, Uribe, ha acentuado el propósito de identificar el movimiento guerrillero con las Auc. Y es tanta la reiteración y la fuerza dialéctica de su discurso, que ya no es la gente del común la que se halla en la extrema confusión, y da por sentado que son lo mismo unos y otros, sino la cúpula del establecimiento: congresistas, ex presidentes, fiscales y directivos de los gremios.
Como consecuencia de esa gran contradicción se hacen apreciaciones como estas. "Ralito va camino de convertirse en un nuevo Caguán": Gómez Gallo, presidente del Senado. "El proceso entre el Gobierno y las Auc se inició cojo, sigue cojo y comenzó por el final. Santa Fe de Ralito es Caguán, Mancuso es Marulanda, pero afortunadamente el presidente Uribe no es Pastara": ex presidente Samper. Paradójicamente quienes, en ese sentido tienen algo de moral, y no quieren que los identifiquen con la guerrilla ni con Caguán son los propios paramilitares, y dicen que el informe especial de los medios escritos "hace parte de una campaña para asimilar el proceso con las Auc al del Caguán".
En caso de que esta nota tenga algún lector, queda abierta la discusión entre él y su autor, sobre el uso del lenguaje frente al tema guerrilla-paramilitares: esencia, símbolo, realidad. Al resto del país quizá no le interese, pues organizar un movimiento guerrillero y levantarse en armas contra el Estado, para propiciar cambios profundos, y crear un ejército paraestatal o paramilitar para eliminar intelectuales, maestros, sindicalistas, investigadores y población civil presuntamente simpatizante de la guerrilla, es igual.
| < Prev | Próximo > |
|---|
Suscripción a Artículo
CreativeCommons
Todo el contenido y las descargas de este sitio están publicados bajo una licencia de Creative Commons
Articulos Relacionados
- Platón, estanislao zuleta y la iglesia
- Piense en el hombre, presidente Uribe
- Los secuestrados tienen derecho a la vida... menos soberbia presidente Uribe.
- Los primeros 100 días de Uribe
- Al oído de Uribe
- El presidente Uribe y la Onu
- ¿A qué juega el presidente Uribe?
- Uribe-Farc: cinco minutos
- Referendo y popularidad de Uribe
- Lea a Clausewitz, presidente Uribe
- Uribe reafirma su personalidad
- Platón y los males de la guerra
- ¿Cuándo conversamos?
- Platón y el alacrán de 2004
- Platón y las guerras intestinas
- Amor y amistad platónicos
- Así gobierna Uribe
- Platón, 2.408 años después
- Platón, Gabo, ancianos y putas
- Les voy a dar mucha lidia en la CPI: Uribe
- ¿Cuál choque de trenes?
Últimos artículos
- ¿Cómo terminar nuestra guerra?*
- El bicentenario del 20 de julio de 1810 en cuatro tiempos
- Una década perdida
- Introducción a la quinta edición de la Pequeña Política de Uribe
- Los contextos donde se expidió la carta de derechos de la Constitución de 1991
- Tras de ladrones, bufones
- La derecha extrema
- Video Hacia la relegitimación del Estado


